No lugares. © cccassinello.com

No lugares

La pandemia ha transformado nuestras vidas, nuestra forma de comunicarnos, nos aísla socialmente, nos priva de libertad, nos inculca el miedo a morir, nos distancia de la luz, nos empuja a la penumbra, a la soledad. Paralelamente y de forma cognitiva, nuestra memoria desdibuja nuestros recuerdos, nuestra identidad y ese fuerte nexo de unión con nuestro territorio, convirtiéndolo en un «No lugar».

El antropólogo francés, Marc Augé en 1993 define “No-lugares” como aquellos lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares”. El acto fotográfico a través del objetivo, nos ayuda a reinterpretar la realidad, a catalizar nuestras emociones y exorcizar nuestros miedos.

Este proyecto fotográfico que transita en un presente continuo, es un pulso a la realidad de una sociedad en pandemia, en la que sombras del individuo se proyectan sobre el territorio interceptando los rayos de luz, revelándonos la lucha titánica del individuo por recuperar su propia identidad.